SITIO OFICIAL DEL PERIODISTA ERNESTO McCAUSLAND
Martes, ago. 14 de 2012

Qator, Qator

Publicado por:

Ernesto McCausland

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¡Qator! ¡Qator!
El estrépito de tus muros al derrumbarse
y los gritos desgarrados de tu gente
aún retumban en mi oído.

Pobre Qator, ciudad esplendorosa,
esto es cuanto queda de tí: un roquedal inmenso
semioculto por el monte
donde anidan los reptiles
y copulan los insectos.

Las acequias por donde corría el vino
fueron cubiertas por la cal y el musgo
y la música de flautas
—¡y la música de flautas,

Qator!—
hace siglos no se escucha.
Queda el gorgoteo lúgubre del mochuelo
y el batir de unas alas que pasan sin detenerse.

Pero más allá del dolor
hay algo en tí que me subyuga:
amo, Qator, la dignidad de tus ruinas,
que no han sido holladas por la ciencia.

Me gustas así, destrozada y silenciosa,
con tu decadencia intacta.

Bajo el cielo y sobre este suelo
nadie sospecha que un día
se erigieron elevadas torres,
gigantescas cúpulas.

Los pastores trashuman sobre tus cenizas
sin percatarse de tu presencia.

Todo quedará muy pronto cubierto por el polvo,
por cadáveres de mariposa
y  fósiles de bestia.
Sobre tí, uno y otro se han ido formando estratos;
uno sobre otro, y así sucederá por siempre.

¡Qator! ¡Qator!
Llamo a gritos tu nombre demolido
y tiemblo ante tu historia sepultada.

Publicado por:saddique

Date: 2012-08-15

nice one.

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